MARCELA
Hay una parcela en el cielo, una cancela de candado abierto esperando el momento de un mágico encuentro.
No existen palabras escritas o habladas, tintadas de plata o de aguas perladas que entiendan lo enorme que esconde ese nombre que leo en el cielo.
No ha habido momento ni eterno en el tiempo capaz de acercarse a un frágil intento de parecerse.
No habrá sentimiento surgido del fuego ni juego de amantes ni instantes tan bellos que borden recuerdos con tanto lamento en un cruce de vías.
No existe el amor más allá de esas manos, tras esos abrazos tan deseados y besos robados entre bambalinas. Nunca unos labios crearon un mundo con tantas sonrisas.
Jamás se verá y no volverá ningún escenario a servir de muestrario para dos corazones.
En la vida la muerte tendrá otra ocasión de aspirar al amor tan grande y tan fuerte, tan noble y valiente, tan puro el instante que al verte se haría de nuevo mi suerte.
Y nadie sabrá cuan atroz es tu nombre gritado en el tiempo, desgarra mi alma y en mi garganta al pronunciarlo regresa el calor de un teatro que vivió atormentado al convertirse en esclavo de las tentaciones de dos corazones bailando.
Te guardo, como se guardan los secretos, como se ocultan los momentos.
En mis recuerdos te guardo.